El mundo está dividido entre personas que creen en el destino y personas que creen en las decisiones que tomamos.
De cualquier modo, tu destino o decisión te ha traído a este pequeño rincón marcado por un estigma donde las reflexiones y los sentimientos son protagonistas.
Bienvenido al blog de una chica estigmada, una chica extremista e indecisa, sumisa de la música, las emociones y demás placeres de la vida.
Bienvenido a este desorden emocional, mi mente.







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viernes, 3 de enero de 2014

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Estás en mi mesita de noche, en mi estantería, 
en mi caja de recuerdos, en mi armario, 
estás en mis pensamientos, en mi corazón... 
Y ahora decides salir de mi vida, 
cómo si eso fuera tan fácil para mí.
Y sin embargo tu corazón no quiere marcharse, 
tu cabeza sigue insistiendo en tu fuga, 
y tus labios confusos ya no saben qué gritar decir,
ellos solo quieren besarme , 
aunque tu lengua viperina continúe negando lo evidente,
mientras recorre mi cuerpo desde el cuello hacia el ombligo. 
Ay, me conoce demasiado bien para saber lo que me gusta. 
Yo mientras intento autoengañarme, 
como si tan siquiera rozarte no significara nada para mí, 
como si yo alguna vez hubiera sido una persona fría, 
¿fría yo? ¿fría contigo? 
Frío en ocasiones fuiste tú,
pero yo nunca olvidé eso que dicen de que el hielo también quema, 
y tú provocabas y provocas en mí quemaduras de un grado descomunal. 
¿Cómo quieres entonces salir de mi vida 
si ya con tan solo mirarme te darías cuenta de que no soy la misma, 
de que conservo cicatrices que solo tú puedes observar, 
porque fuiste tú el que las causaste? 
Dices una y otra vez que para ti no es tampoco fácil marcharte 
y dejar atrás lo que sentías por mí.
  Sé que aún lo sientes, 
pero no eres lo suficientemente valiente para afrontar que me amas. 
Lo peor de todo es que ni sales ni entras, 
solo permaneces apoyado en el marco de la puerta 
esperando una respuesta a una pregunta que solo tú puedes responder, 
pues ya sabes que la mía es que entres, 
 que ya he preparado café como los poetas frustrados siempre hacen, 
que he dejado también leche blanca y fría como a los dos nos gusta tomar. 
Entra porque hace frío para que dejes la puerta abierta. 
Necesito tener esa puerta libre para que unos salgan y otros entren. 
Te lo pido por favor, 
sal o entra de una vez 
o sal y tequila será lo único que me calme. 
Pero si te digo la verdad espero que entres y no te vayas nunca,
 y si te vas , siempre dejaré la puerta abierta cómo una idiota, 
porque así es cómo saben amar las mujeres inteligentes, 
como idiotas... 
Y sí, estoy loca y majareta, 
pero prefiero mil veces estar loca por ti y contigo, 
que loca y triste porque te has ido. 
Será por eso que adoro tanto a los gatos, 
arañan y se van como tú hiciste con mi corazón,
 pero cuando aman lo hacen de verdad como tú me demostraste más de una vez. 
Puedes irte como un gato callejero, 
pero aquí siempre habrá una persona que te espere echándote de menos con la puerta abierta.



¿De estas veces que quieres expresar con pocas palabras lo que sientes, pero el sentimiento es tan grande que ahoga y no deja salir  palabra alguna de tu boca ? Pues ahora mismo me siento así en cuento al título.
Este probablemente es el texto que más me define ahora mismo, y el más sincero que he escrito en estos dos últimos meses en los que me siento así. 
Es tal el sentimiento que me ahoga que no podría resumirlo a una frase, o en este caso a un título, así que, bloggers, llamad a esta entrada como os parezca, que yo me voy a escuchar música, a ver si se me pasa el dolor.
(Como siempre, donde duele inspira)
Saludos.



 

domingo, 29 de diciembre de 2013

Noventa y dos.

Hace tiempo que taché el objetivo número 92 de mi lista de cosas que hacer antes de morir.
Éste era cambiar la vida o la forma de pensar de alguien.Pensé que ya lo había realizado, bueno siendo sincera cada día se realiza aunque sea una mínima parte. Todos los días retienes en tu memoria palabras o momentos que en mayor o menor medida repercuten en tu vida.

Taché este objetivo porque pensé que ya había cambiado la vida o la forma de pensar de un amigo mío, el cual nunca se había enamorado, se reía del amor como el que se ríe de un mal chiste, quizás tenía miedo a él, o no le apetecía conocerlo, pero mira por donde la vida... que el chico por el que menos apostaba porque tuviera una relación seria y sobretodo verdadera, se ha recorrido casi 450 km dejando atrás toda su vida, sus recuerdos, amigos y vivencias en el lugar donde ha vivido toda su vida, solo por mirarla a los ojos y sentirla cerca.
A partir de eso, consideré que el objetivo número 92 estaba realizado, sin embargo me dí cuenta de que ese objetivo no lo había conseguido, pues yo fui el medio para que otra persona tachara de su lista esa meta.

¡Pero por fin lo he conseguido, bloggers!
Sin tan siquiera pensar en las consecuencias de mis actos, recogí a una gatita callejera que me seguía en una noche de sábado (ya es la segunda vez que recojo a un gato callejero que necesita cariño).
Estaba decidida a ayudar a esa gatita, a ofrecerle comida y cariño, aunque solo fuera esa noche. Como una loca a la que no le importa estarlo, cogí al animal y con mi torpeza de 17 centímetros de tacón y un poco de "mareo de fin de semana" puse rumbo a mi casa.
 Me percaté de que uno de mis amigos me acompañaba para que no me pasara nada (si me lees, muchas gracias).
Al llegar a mi casa, nos tiramos horas y horas reflexionando sobre mil cosas, y yo, mientras, con el gatito en mi regazo. En varias ocasiones, él lo intentaba coger, pero sin saber el porqué mi nueva amiguita con bigotes siempre volvía a mí, a acurrucarse sobre mis piernas.
Él frecuentemente me preguntaba que cómo lo hacía, afirmando al segundo que tenía un don con los animales. Yo lo negué, pues pensaba y pienso que los animales no son seres racionales, pero sí es cierto que su gran virtud es poder sentir los sentimientos que las personas transmitimos, y yo en ese momento solo pensaba en darle amor a esa gatita. El chico continuó diciendo "eres demasiado buena", a lo que volví a negárselo, no es cuestión de buenos o malos, la razón por la que no la dejé tirada en la calle maullándome es porque se me habría partido el corazón.
Le dije, a mi amigo, que si por mí fuera acogería en mi casa a todo animal o persona que me necesitara, él pensó que no era posible comparar a una persona con un animal pero ¿y qué nos diferencia? ¿que nosotros pensamos en cómo mejorar nuestra vida mientras destrozamos el mundo? Solo me hace falta imaginar ser esa gatita que recogí, mi gato Leo cuando lo encontré pequeño y moribundo o una persona que duerme en la calle, para darme cuenta de que sean personas o animales, sufrir es sufrir.
Tras esta conversación, y mucho más, mi amigo terminó dándome las gracias, porque sin ser esas mis intenciones él decía que por mí, por ese simple gesto de coger a un gato y perderme un sábado con previsiones de gran noche, por esa simple conversación en la que solo expresé mi opinión y mis emociones, él vería a partir de ese momento a los animales como seres que sienten en vez de lo que me confesó que tenía en mente, que era pegarle una patada al gatito y continuar en los pubs.

Por eso, el objetivo número 92 se merecía esta entrada, o por lo menos yo lo sentía así.

Os dejo aquí un tweet que escribió y que ha hecho que mi piel se ponga de gallina:

"Hay personas que tienen un don y que te hacen cambiar tu perspectiva de la vida en momentos claves. Esas personas son especiales :)"




miércoles, 4 de diciembre de 2013

Pensamiento nº9 P.D:Vuelve

Que no me protejas de la lluvia bajo un paraguas, no.
No quiero que me levantes si me he caído.
No me llames si quieres tomar café.
No me abraces siempre que lo necesite.
Que no me dejes la chaqueta si paso frío y me dejes a la deriva.
¿Planes? Que no, que no quiero planes.

Quiero correr bajo la lluvia, mojarme, contigo.
Si me caigo no me levantes, quizás me vuelva a caer y ya ni te des cuenta. Túmbate a mi lado.
No quiero tardes de cafés, quiero tardes de buenas conversaciones con café.
Abrázame siempre, incluso cuando no te esté mirando, sorpréndeme por la espalda, por favor.
Tampoco quiero tu chaqueta (ni su chaqueta si es lo que te estás preguntando). 
Prefiero que seas tú el que sepa hacerme olvidar el frío.
Quiero una vida sin continuos planes. Quiero sorpresas, imprevistos, decisiones de última hora, nervios, locuras, quiero que mi vida sea una constante locura llena de anécdotas. 

Lo único que doy por seguro, y quizás sea una gran locura, es que siempre te echaré de menos. .

Pd: Si vuelves, te estaré esperando bajo la lluvia (pero vuelve, no quiero mojarme sin razón)








lunes, 28 de octubre de 2013

El deseo de mis deseos.

Dicen que cuando ves una estrella fugaz tienes que pedir un deseo, que cuando tienes una pestaña en la mejilla tienes que cogerla y hacer que dance con el viento para que tu deseo se cumpla, y también que cada año al soplar las velas de tu tarta de cumpleaños tienes que cerrar lo ojos y soplar con tanta fuerza como el lobo del cuento de los tres cerditos para que, de nuevo, se cumpla lo que deseas.

Cuando el otro día tuve delante mi tarta de cumpleaños y me dijeron "¡Pide un deseo!" se me ocurrió desear el típico "ser feliz", pero quería un deseo concreto no tal topicazo, así que con las velas consumiéndose por el calor del fuego, mi cabeza también se derretía de tanto pensar en algo concreto, el deseo de los deseos.

Finalmente comprendí el porqué no se me ocurría nada en aquel momento, no era por falta de tiempo, ni porque no tuviera deseos, tampoco por falta de originalidad, ni despiste, ni mala memoria. 
Descrubrí que de entre todos esos deseos no se encontraba el deseo de los deseos, mi fin en la vida, si no que eran objetivos, y me di cuenta de que no necesitaba ni necesito nada más de lo que tengo.
A lo largo de mi corta vida me han fallado muchas veces, pero no culpo a nadie, ni siquiera me lamento por ello aunque muchas veces la melancolía me pueda, entendí las idas de esas personas como empujes a tener lo que tengo ahora, ahora tengo lo imprescindible, tengo a personas que lo darían todo por mí, otras que darían pedacitos, pero que en conclusión tengo a todas esas personas que necesito en los días de lluvia en los que lo único que apetece es un café y muestras de cariño. 
¡El deseo de mis deseos ya se ha cumplido!







martes, 22 de octubre de 2013

Otoñal.

Un día lunes 21 de octubre, un lunes en el que las hojas de los árboles caían como caían las lágrimas de alegría y emoción de una reciente madre primeriza, a las 16:55 de la tarde, comencé a dar mis primeras bocanadas de aire, abrir los ojos a curiosear qué había a mi alrededor, ¿por qué tantos seres gigantes me miraban sonriendo? ¿Por qué ya no podía nadar en la barriga de mi mami?
No recuerdo esos momentos, pero visitan mi mente cada vez que mi madre, orgullosa, me cuenta que hace 17 otoños me tuvo entre sus brazos.

Dice que no tuvo que empujar mucho porque ya venía dispuesta a comerme el mundo, que a penas dormí la primera noche como hacen los recién nacidos, si no que levantaba mi cabecita y observaba todo cuanto alcanzaban a ver mis grandes luceros azules.



Me cuenta, mi madre, que nunca olvidará mi primera palabra "mamá", la sonrisa que vestía en cada gateo, y los golpes que me daba a la par, pero que nunca me dí un golpe que yo considerase tan fuerte como para ponerme a llorar. Ya de pequeña sabía que eso de llorar no estaba bien si se podía evitar con una amplia sonrisa.

Continuamos la conversación, recordando mis cumpleaños, mis grandes cumpleaños de princesa de cuento, y recordando a éstos, hacemos alusión a uno de los mejores regalos que mi padre me hizo, un pupitre pequeñito de colores vivos en el que yo me pasaba todo el día dibujando mundos mágicos, donde empecé a desarrollar la imaginación, y donde comencé a apasionarme por el dibujo.

Me dice, mi madre, que siempre llevará en su corazón los besos que yo le mandaba desde el balcón cuando ella, muy temprano, se iba a trabajar, acompañada de las cosas que le decía:

- ¡Mamá, te quiero de aquí a la Luna! ¡Mamá, que te quiero más que ayer y menos que mañana!

Sé que mi madre aún se emociona cuando lo recuerda, es tan emotiva y con recuerdos así...

Relatamos tantas cosas, que mi cabeza se llena de buenos y malos momentos, de alegrías e ilusiones, y como no, lecciones.
Y es que, tengo que decir, que sin mis padres yo no sería nada literalmente, y también hablo como persona.
La sonrisa de mi madre, sus lágrimas de emoción, la alegría que desprende, aunque esté fatal ella nunca nunca va a poner mala cara, no quiere que la gente lo pase mal por ella, siempre regala alegría, y ayuda al que está mal, es una heroína, y super man debería aprender de ella.
Mi padre, con sus tonterías, sus payasadas, es como yo, nos hacemos los duros pero tenemos nuestro corazoncito, nos emocionamos por nada pero nos lo callamos, si alguien nos ayuda siempre lo guardaremos en la mente, aunque las gracias que demos no se puedan comparar a lo agradecidos que estamos, y cuando alguien nos falla, no nos enfadamos, no, nos sentimos tristes, decepcionados, pero quizás lo más seguro, le demos otra oportunidad.
Estos son mis padres, las personas más maravillosas a las que he conocido en estos 17 años.

No solo les debo mi vida, si no la de mi hermana, mi conguito negro, mi cuquina.
Es un monstruito, pero ¿qué sería mi vida sin ella? Si cuando me despierto ella no está ahí para cabrearla, el día se hace muy aburrido, y aunque siempre me haga la dura , se me rompe el corazón si me imagino sin ella.


Pero esta entrada no acaba aquí, 17 años me han dado para conocer a muchas más personas imprescindibles e incondicionales, y como no, ahí están mis amigas.
Las que se han ido, las que aún están desde siempre, las que llegaron hace poco, las que vienen y van, y a las que considero hermanas.
Podría decir muchas cosas de ellas, pero no podríais haceros una idea de lo grandes y maravillosas que son.
Buenos momentos, y también malos, pero siempre amigas. 
Sé que muchas veces, si no las hubiera tenido ahí, no habría levantado la cabeza, porque muchas veces han sido ellas las que me han secado las lágrimas y me han dicho:

-¡ Carmen, sonríe! Si no veo esa sonrisa ¿quién me va a alegrar el día tanto como tú?

Me han enseñado muchas cosas, como montar en patines, como hacer una tarta de 3 chocolates, como reírme de todo, como afrontar la vida sin derrumbarme y lo que significa querer como una hermana a alguien con el que no compartes ni una gota de sangre, pero que para qué, si compartimos muchas más cosas.

Gracias a ellas, he conocido el amor de verdad, que se acelere el corazón cuando lo ves, cuando te mira, te abraza, sentir que estás en cualquier sitio cuando te besa, que el tiempo pase volando, que te duele la barriga por esas dichosas mariposas cuando está lejos, y deseas abrazarlo y decirle que le quieres, que le amas.
Me pregunto muchas veces que dónde ha estado todo este tiempo atrás, que cómo hace que sienta como que lo conozco desde siempre, contarle cualquier cosa es tan fácil, ser una misma es lo que echaba de menos al estar con alguien, y con él puedo serlo.
Estos 15, 16 y ahora 17 años, aunque difíciles, han sido de lo mejor, y una de las razones es porque él ha estado ahí.
¿Qué haría yo si no tuviera a nadie que me cabreara y acto seguido me dijera "tonta, ven" como eufemismo de "te quiero más que a nadie"?

¡Vaya 17 otoños!
Si mi vida es la mitad de buena que estos años atrás, me doy por satisfecha.

Muchas veces me cuestiono si mi vida hubiera sido mejor de otra forma, pero desaparece esa idea de mi cabeza cuando me doy cuenta de que si hubiera sido de otra forma, no podría estar ahora mismo escribiendo esta entrada pensando en ellos y ellas, mientras mis ojos parecen dos charcos de agua de las primeras lluvias de otoño.

GRACIAS, GRACIAS Y MIL GRACIAS POR ESTAR AHÍ, PERMANECER EN MI VIDA, ENSEÑARME TANTAS COSAS, TANTAS SONRISAS Y CONTINUAR A MI LADO.


martes, 15 de octubre de 2013

Pensamiento nº8

Lo que no cuidas cada día, acaba marchitándose, muriendo, doliendo,cansado de pedir atención, marchándose...


miércoles, 9 de octubre de 2013

¿Cambiar de libro?

Miro mi estantería en busca de un mundo nuevo al que adentrarme, explorar, conocer y vivir en forma de libro.
 Nunca me ha gustado dejar un libro a medias, pero en más de una ocasión lo he hecho, por el simple hecho de no alcanzar mi expectativas.
Situación similar, me ha ocurrido muchas veces en mi vida cotidiana y en varios ámbitos.
Siempre que empiezo algo, lo empiezo con ilusión, expectativas altas como tacones de un sábado noche y a seguir adelante, hasta que ciertas veces mis expectativas no se cumplían y tropezaba con esa jodida piedra montada en mis zapatos de tacón. Cuando eso ocurría, me levantaba, quitaba el polvo y seguía adelante, aunque me costara sostenerme sobre mis altos tacones rojos.
No es raro volverme a topar con esas mismas piedras, volver a caerme, y que llegue un momento en el que mis zapatos no aguanten más y se rompan, haciéndome cambiar de camino y con esto, de rumbo.
Porque a veces no basta solo con pasar página, en ocasiones la clave está en cambiar de libro, camino, objetivo o como sea que lo quieras llamar.
Me han llegado a gustar portadas de numerosos libros, pero es cierto eso de que las apariencias engañan, y no solo referido a personas, si no a que algunas veces tus sueños y expectativas dan tres mil vueltas a lo que la realidad te concede, y en ese momento surjen cuestiones como:
¿sigo con ello o me centro en otra cosa?
Odio decepcionarme, odio dejar las cosas a medias, y detesto aún más dejar las cosas a medias porque éstas me han decepcionado...
Finalmente, vuelvo a coger mi libro preferido reprimiendo mis ganas de conocer algo nuevo, pero sé que éste no me va a decepcionar.






lunes, 7 de octubre de 2013

El amor ya no está de moda.

Los "te quiero" son cada vez más escuchados y a la par menos sinceros.
 Un detalle ya es una obligación.
Ya no existe esa bonita costumbre de enviar cartas, ya es algo cursi, antiguo, ya no está de moda.
Se dicen , se escriben muchos "para siempre", esos "para siempre" que duran un mes, una semana... ¿Mostrar tus sentimientos? ¡No, por dios!
Ya nadie hace locuras por amor, y quien sí las hace lo tachan de cursi o "calzonazos".
Tenemos que asimilar que ya no se va a recibir mensajes inesperados, ya está todo planeado, que una fecha ya no es algo especial, que es un número.
Se piensa que si estás con alguien no vives la vida, y que si te pasas la vida de flor en flor estás viviendo como se debería de vivir.
Y es que, el amor, chicos... el amor ya no "está de moda".






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